Todas fueron el reclamo de justicia por Belén


MARCHAS MASIVAS EN TODO EL PAIS POR LA LIBERTAD DE LA JOVEN CONDENADA EN TUCUMAN

Por Horacio Cecchi

Belén tuvo su marcha nacional. Sus marchas nacionales porque la movilizaciónbelen de las mujeres en reclamo por su libertad (por la libertad de Belén y por la de cada una de ellas, por eso marchan) se repitió en más de una veintena de plazas principales en diferentes ciudades de todo el país. No está en la cuenta de esta crónica la indescifrable cantidad que marchó por su plaza interior. Muchas.

La consigna fue lanzada con epicentro en Tucumán, desde donde la Mesa

#LibertadParaBelén convocó a la marcha nacional. Durante la mañana, las más de 40 organizaciones sociales, estudiantiles, políticas, gremiales y de derechos humanos que conforman la mesa, reclamaron frente a la Corte.

Para recordar: los dos dictámenes de Edmundo Jiménez, el ministro fiscal (procurador general) recomendaron a la Corte provincial, por un lado, anular el juicio por sus incongruencias, deficiencias de forma y de fondo que lo transformaban en un absurdo; y por otro, la libertad de Belén por detención inmotivada, otro absurdo de la justicia. Condenada por homicidio agravado por el vínculo, sin que se pudiera demostrar el vínculo (no hay pruebas de que el feto que desapareció le perteneciera) por lo que tampoco se pudo demostrar el homicidio (aborto). Los jueces Fabián Fradejas y Dante Ibáñez, integrantes del tribunal que la condenó a ocho años, defendieron el fallo en la tevé tucumana el mismo día de la marcha. Una afrenta innecesaria, corporativa y patriarcal (ver aparte).

Más tarde, las diputadas nacionales Carolina Gaillard y Araceli Ferreyra (FpV), y la secretaria de Género de la CTA, Estela Díaz, se reunieron en el Ministerio de Salud de Tucumán con autoridades del gabinete provincial y obtuvieron el “compromiso del gobierno de la provincia de Tucumán de garantizar la no repetición de casos como el de Belén”. Habrá que ver.

Por la tarde, la Mesa marchó a reclamar al gobierno, porque en suma, el gobernador Juan Manzur, médico de una provincia sin protocolo para el aborto no punible, sólo dijo sentirse “preocupado” por la condena a Belén. Las mujeres marcharon para reclamarle que se ocupe. Disponer un protocolo para sus colegas médicos, siguiendo la acordada de la Corte nacional (el caso FAL) está en sus manos.

En Buenos Aires, el punto de concentración fue el Obelisco y el vector de la marcha apuntaba a la Plaza de Mayo, previo paso por la Casa de la Provincia de Tucumán. También metafórico el recorrido aunque la casa provincial quedó en el camino porque, siguiendo la pauta tucumana, quedó vallado el paso sobre Suipacha.

Como ya parece una respuesta a la que habrá que habituarse, la incógnita por la capacidad de convocatoria de una marcha anunciada una semana antes sin otro aparato de difusión que no sea el pulmón, el boca a boca y las redes sociales, quedó resuelta con la masiva concentración que se aglutinó alrededor del símbolo fálico porteño hasta que quedó desdibujado bajo un mar de ruidosas banderas y pancartas de todos los colores.

Fuerte presencia juvenil, enorme mayoría de mujeres, pero muchos varones jóvenes, una generación nueva con edad de estudiantes secundarios, ambos sexos, dispuestos a remover de cuajo aquello que los mayores llevan a cuestas e intentan sacudirse de encima con esfuerzo. Muchas madres, muy jóvenes, bebés y chiquitos correteando entre bombos y banderas. Seguramente crezcan más libres de tanta cultura desigual y desequilibrada.

A diferencia de otras marchas (en referencia a las dos #Ni una menos), esta de Belén tuvo una muy fuerte connotación política. Banderas de las Mumalas, de Las Rojas, de Juntas y a la Izquierda, Mala Junta, Mujeres en lucha, del PO, Darío Santillán, PCR. Sería un error suponer que el número se logró porque las corrientes de izquierda bancaron la parada. Una lectura más correcta es que las mujeres de las corrientes de izquierda decidieron manifestarse con sus banderas.

Eso tienen estas marchas, las marchas de mujeres. Marcharon por Belén porque marchan por cada una de ellas. La sienten a Belén y en ella se sienten. Por eso, el clamor por la injusticia que sufre Belén se repite en la voz de cada una de ellas todo el tiempo que sean mujeres. Sólo callarán cuando dejen de serlo.

Por eso, cuando la columna desbordó la plazoleta del Obelisquito, y tomó las primeras bandas de la 9 de Julio hacia el Este, apuntando hacia la Casa de Gobierno por Diagonal Norte, era seguro y notorio que cortaría en dos la ciudad en plena hora pico. Y avanzó por Diagonal, adelante la representación de la Mesa y un cartel que portaban unas quince mujeres en el que se leía únicamente #LibertadParaBelén. Entre ellas, una de las chicas que denunció a Cristian Aldana, y que llevaba una hoja con un lema: #Ya no nos callamos más.

La ocasión era propicia para hacer visibles otras denuncias, otros casos. Así apareció el de Victoria Aguirre, en Misiones, otro pedido de libertad, condenada por la muerte de su hija. Habrá que analizar cada caso, pero lo que queda claro es que por el momento quienes analizan, jueces y juezas, lo hacen mayoritariamente con lupa machista.

Al cartel de la Mesa le seguía una sábana verde de la Campaña Nacional por el Aborto… (integra la Mesa), con el lema “Ni una mujer muerta por aborto clandestino”. Aferrada del cartel y del lema, marcando el paso a las demas, una gigante Nora Cortiñas llevaba el pañuelo blanco rodeada de pañuelos verdes. Estaban Vilma Ripoll, Myriam Bregman, Martha Rosemberg de la Campaña, más allá María Elena Naddeo con la bandera de la APDH (también integra en Tucumán la Mesa). Por un costado estaba el grupo de La Colectiva Johana Berkins y sus orgullosas y luchadoras trans; muy cerca La Marcha de las Putas. Estaban las Defensorías de Género, ong de Zona Norte y Sur, y el Centro de Apoyo a las Mujeres Maltratadas de Mar del Plata. Cada una con su lemas, todas reclamando por Belén, por su libertad.

En la Plaza de Mayo, de espaldas a un gobierno que le da la espalda al reclamo por el aborto seguro, legal y gratuito, representantes de la Mesa leyeron una carta que escribió Belén: “(…) culpables por su cara, por su ropa, por ser pobres o por ser mujer como yo”, decía desde el penal de mujeres. “Me creyeron culpable apenas me vieron. Todos han hablado de mí como si fuera un monstruo. (…) Esta sociedad se convierte en suciedad cada día que pasa sin que haya justicia. (…) Muchas, muchas, muchas gracias por luchar por mí”.

Y todas, todas agradecieron.

En: Página/12

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