La crítica no viaja en tren


LLEVABA UN CARTEL QUE CUESTIONABA A MACRI Y FUE OBLIGADO A BAJAR

Por Horacio Cecchi

tren

El guarda oficialista (izq.) y los dos federales. Detrás, el hombre del cartel de Macri “Mentiroso”.

Ayer, alrededor de las 12.30, la línea del ferrocarril Mitre, José León Suárez-Retiro, quedó interrumpida durante alrededor de media hora, en los casi 23 kilómetros de extensión entre sus dos puntas, es decir quedaron detenidas las

cuatro formaciones que habían partido con posterioridad con su pasaje dentro, cuando la formación 3560 M24 quedó detenida en la estación Ministro Carranza, en Palermo. La interrupción no se debió a un auto o peatón arrollado, ni a una complicación técnica. Se trató de la conciencia preventiva del guarda de la 3560, que detuvo la marcha en la estación para obligar a bajar a un pasajero que portaba un cartel en el que se podía leer “Mentiroso”, se veía la imagen de Macri y refería a promesas de campaña incumplidas. El pasajero se negó, intervinieron dos federales. Una mujer salió en defensa del hombre y grabó un video que se viralizó y desató una ola de indignación. “Eso pasa por hacer política”, justificó el guarda a la camarita que lo filmaba. La versión oficial intentó subsanar el mal argumento de su puntero ferroviario y aseguró a este diario que “no fue un acto discriminatorio”. De todos modos, el pasajero crítico fue bajado. Y la joven del video, que siguió el viaje aterrada, fue apretada por el guarda, en voz baja, claro, para que entregue la prueba.

Según la grilla horaria, la 3560 M24 salió de José León Suárez a las 11.50. Hasta aproximadamente las 12.21 o 12.24, horarios en que debió detenerse en Belgrano R o en Colegiales, el trayecto fue anodino y cotidiano, ni una acción que rompiera la segura monotonía del traqueteo ferroviario. Pero en alguna de las dos estaciones, subió un hombre que en minutos se transformaría en una presencia inquietante para el guarda oficialista. No está claro en cuál subió porque en un tren pocos prestan atención a alguien que lleve un cartelito; son pocos los que aceptan interesarse más allá de su escritorio.

Pero en el cartelito el hombre había pegado un collage en el que se podía ver la foto de Mauricio Macri durante el debate presidencial con Daniel Scioli el 15 de noviembre pasado. Y globitos de diálogo en los que se leía “No vamos a devaluar, ni ajustar”, “No tenemos previsto tarifazos”, “No vamos a echar a nadie de su trabajo”. También agregaba “Engañó a un 51 por ciento”; “Lo ayudó Clarín, Canal 13, TN y más de 270 repetidoras”.

Lo que el hombre buscaba, claro, era denunciar y que se leyera su denuncia. Para lograrlo, iba caminando por el pasillo de los vagones con su cartelito. “Lo vi pasar al lado mío –relató a este diario Lorena Lillo, quien grabó con su celular el modo peculiar de impartir justicia por parte del guarda y los polis–. En un momento un matrimonio empieza a decirle ‘vos sos k y defendés a los que se robaron todo. El hombre, que tendría más de 60 años, se detuvo a discutir con el matrimonio, pero no era una discusión acalorada. El se ve que quería tener un debate y lo encontró con la pareja. Pero no se faltaban el respeto. Al que no le gustó la discusión fue al guarda, porque cuando el tren llegó a la estación (Ministro Carranza), le ordenó a este hombre que se bajara y él dijo que no. Dio vuelta el cartel para que no se leyera y se sentó”.

Según Lillo, el guarda insistió en “que se baje, que se baje, y cómo él se negaba, llamó a la policía.” Subieron al vagón dos federales, uno canoso y el otro más joven e invitaron al pasajero crítico a bajar del tren. El del cartel dado vuelta se siguió negando y “los policías se pusieron impunes. Ahí empecé a filmar”.

En el video se puede ver al guarda que le dice a la joven “esto pasa por hacer política” y al policía más joven decirle a la cámara que “tus libertades terminan donde empiezan las mías”, en una confusa explicación de cómo el palito de abollar ideologías puede aplicarse en cualquier momento sobre ideas se ve que perimidas de las libertades.

 

No hubo violencia si por violencia se entiende aplicarle un puñetazo o algo por el estilo al pasajero crítico. Uno de los uniformados le pidió a la mujer que le entregara el celular, que resultaba a esa altura mucho más inquietante que las posibilidades de cara a cara que tenía el pasajero crítico. “Le respondí que ya lo había compartido”, lo que era cierto, sus amigos la bombardeaban a preguntas preocupados. El policía comprendiói la futilidad de su pedido y abandonó el intento. Finalmente, 20 minutos a media hora después, el pasajero aceptó bajar, por las buenas con los policías. No se supo más de él ni del cartel de “Mentiroso”. Pero el viaje siguió para la joven. El guarda, decidido a recuperar la imagen, se acercó a la joven y al oído la insultó y le dijo “dame el celular”, y ella, atinadamente respondió levantando la voz, “¡no te doy nada mi celular!”. La escena se repitió un par de veces. El guarda quiso obligarla a bajar en la estación siguiente, 3 de Febrero, pero “vi el andén desolado y me dio terror, llamé a mi marido y le pedí que me esperara en Retiro”. Después, se dirigió al primer vagón, del que bajó sin perder un segundo al llegar a la terminal.

El video se viralizó. La explicación que dio a este diario Pablo Gunning, vocero de la Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado, que opera el Mitre, fue que el hombre del cartel “venía discutiendo con otros pasajeros, había elevado el tono, había muchos peleándose, el guarda detectó a esta persona y para protegerlo le pidió que bajara y subiera en el tren siguiente. Se negó a bajar y llamó a la policía. Pero no fue un acto de discriminación”. No definió lo que significa discriminación o desconoce su significado ya que el guarda apuntó sólo al del cartel, y en el video argumentó, claramente, “esto es por hacer política”.

Y se sabe, en los trenes, no se puede hacer política. Sólo viajar y vender globos.

En: Página/12

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2 comentarios

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2 Respuestas a “La crítica no viaja en tren

  1. Esto es el resultado de un gobierno elegido democráticamente pero con un ejercicio del poder autoritario. Alardea con la unión de los argentinos pero no acepta al que piensa distinto, por eso una patota destruyó las instalaciones de Tiempo Argentino y por eso como en este caso desoye el derecho constitucional de la libertad de expresión por medio de un asalariado instigado por la prédica constante desde el gobierno demonizadora del anterior gobierno. Esto es grave pues, ejemplo de lo que sucedió con Alberto Fernández, fomenta la agresividad de cierta parte de la sociedad que cree en esa prédica disolvente de réprobos, los K y los elegidos, el resto de la población. Extraña manera tiene el gobierno de promover la unidad de los argentinos de la cual tanto alardea.

  2. Vi el video,luego por 360 en Caballero Nocturno y mis amigos conectados en red.Como una vez me digiste nada es casual,quieren acallar la voz del pueblo aunque mas no sea por un cartel,ya me estoy confeccionando un pin que diga “Yo no lo voté”;cada cual y como pueda tiene el derecho al discenso ¿me pregunté hay que bajar también al que lleve a la vista el Clarin?
    Evidentemente es la Biblia junto al Calefón,hoy convocan al presidente que se fue en helicóptero para que opine sobre la situación del país,eso si es insultante y la milicada está eufórica hasta en algunas provincias la policia puede detener a menores en situación de calle y ¿Mendoza? que es la tortura en si misma,pobre allí el que quiera mostrar su cartelito.
    Sabemos que esto comienza con una bajada del tren,sigue la detención,luego la tortura y termina con desaparición.

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