Un fiscal y un tribunal “severos”


El 24 de junio se cumplieron 9 años del femicidio de Judith Giménez, una chica de 16 años baleada por el gendarme Federico Sandoval. Poco más de un año después, en septiembre de 2008, Sandoval fue condenado por el Tribunal Oral 11. Me tocó en su momento conocer a Gumercinda, la mamá de Judith, que me llamó desesperada porque estaba por terminar el juicio y pedía ayuda frente a lo

que aparecía (y tenía razón) un juicio con la balanza inclinada y no para su lado. La visité en su habitación en una pensión sobre la calle Salta y San Juan. Lo que me contó horroriza porque es la justicia que suele recibir a los más vulnerables. Vale la pena recordar el alegato del fiscal Eduardo Marazzi, quien debía supuestamente acusar al gendarme. Pidió 12 años desatendiendo los agravantes como integrante de una fuerza de seguridad y por haber utilizado el arma que le proveyó el Estado para proteger a la población, lo que lo hubiera llevado a perpetua. Que la perpetua no solucione nada, incluso la prisión sea un mal que no corrige otros males, estoy de acuerdo, pero no es parte de esta discusión. Incluso, de ser así habría que equilibrar y extender ese criterio a todos los que pueblan las cárceles. Marazzi pidió 12 años y, como decía, vale la pena recordar que en su alegato sostuvo que “tenemos que tener en cuenta que (Sandoval) es un muchacho joven, que no tiene antecedentes y tiene un futuro por delante”. La defensa, en un papel más obvio, pidió la absolución. Clickeá acá para leer la nota que escribí en ese momento. Al lunes siguiente, el tribunal, compuesto por los jueces Enrique Alvarez Aldana, Enrique Pose y Floreal De Laurentis a los que La Nación consideró “jueces severos” y que “algunas veces imponen penas superiores a las que solicita el representante del Ministerio Público”. Curioso, en el caso del gendarme Sandoval, Marazzi pidió 12, un pedido leve frente a la perpetua, y los tres severos condenaron a 8. También vale la pena recordar que Marazzi, cinco años después de este juicio fue destituido por la procuradora General Alejandra Gils Carbó por haber pedido como fiscal la absolución del uniformado federal del GEO Rodrigo Valente, quien mató de un tiro en un allanamiento al adolescente Alan Tapia en el Barrio Mitre. En aquella oportunidad, Marazzi alegó que el disparo de Valente estuvo justificado porque ocurrió “en un barrio peligroso, y que la ‘villa’ Mitre no es ni Puerto Madero ni las islas Seychelles”. El Tribunal que absolvió a Valente, o casualidad, era el 11, constituido por dos de los tres severos. Aldana se había jubilado y lo reemplazó Alberto Huarte Petit que, con los polis por lo visto tampoco es severo.

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