“Señora, el señor no la tocó más, ¿no es así?”


A propósito del castigo a las víctimas de género, otra mujer denuncia su calvario.  Este es su texto:

Buen día, con respecto a su nota del 16 de mayo, yo estuve en una situaciónviolencia3princi_med similar de violencia, en ese momento vivía en zona sur, y los tribunales de Lomas se negaban a darme la medida perimetral porque, según ellos, lo que yo decía (que mi ex pareja trató de ahorcarme y amenazó con matarme con un cuchillo) no coincidía con lo que el denunciado declaraba. Además, dijo el perito psiquiatra del tribunal número 11 de Lomas de Zamora: “Sra. el señor no la tocó más, no es así?” ( sic).
Yo denuncié el episodio de violencia el día 15 de marzo de 2015 y recién en

agosto salió la orden de restricción perimetral ya que el “Sr.” volvió a mi casa (a la que tenía prohibido acercarse) entró por los techos y me tuvo secuestrada en mi propia casa amenazándome de muerte a mí y amenazando incluso con lastimar a nuestra hija en común de tres años en ese entonces.
Eso sucedió el 4 de julio, y fue denunciado pero las amenazas telefónicas y la vigilancia y amenazas en la esquina de mi casa, en el super y en todo lugar donde él supiera encontrarme se hicieron insostenibles. Y lo único que pude hacer es mudarme de la vivienda donde habitaba con mis otros hijos ya hacía más de 10 años, que si bien era alquilada no lo hubiera hecho de no ser por el constante acoso y violencia. También cambié a la nena de jardín y cambié de lugar de trabajo, cambié los números de teléfono y “desaparecí” de su campo de acción.
Recién para el 15 de agosto, cuando ya hacía semanas que me había mudado, el tribunal dictó la medida perimetral.
Tanto la mujer protagonista de la nota, como yo, contamos con algún recurso económico que nos permitió protejernos en la medida de nuestras posibilidades. No quiero pensar en lo que hubiera sido mi vida y la de mis hijos si no hubiera podido escapar para protejerme y protejerlos.
El sistema judicial lejos de dar solución al tema de la violencia, revictimiza a la mujer y a los hijos que quedan a merced de las posibilidades de respuesta de cada quien. No dan apoyo y no están interesados en darlo, son simples burócratas, empleados administrativos que solo quieren sacarse papeles de encima.
De todos modos sé que esto no es una fatal y azarosa condición del sistema judicial. La realidad que padecemos y vivimos es que no hay voluntad política de asistir a la víctima, solo proclamarlo y usarlo como bandera de una pretendida utilidad del poder..
Un asco profundo hacia este sistema asesino y un profundo sentimiento de identificación y solidaridad, me hace pensar de qué manera las mujeres podríamos estar apoyándonos en estas situaciones y ser como leonas, para que nadie, nunca más, nos ponga en el lugar de víctimas.

L.L.

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