El patrullero como fuerza de choque


 UNA CAMIONETA DE LA BONAERENSE APLASTO A UN HOMBRE EN SU PROPIA CAMA

Por Horacio Cecchi

Otro patrullero de la Bonaerense, esta vez de Laferrere, partido de La Matanza,patrullero atropelló y mató a una persona, la tercera en apenas 39 días. Esta vez, no ocurrió en la calle. El móvil policial no pudo esquivar el cordón de la vereda, se desestabilizó y avanzaba a velocidad suficiente como para arrasar con la pared de una vivienda sobre la calle La Bastilla al 2900, entrar al dormitorio y aplastar a un joven de 29 años que dormía junto a su mujer y su pequeño hijo de 2 años, quienes se salvaron de milagro. El uniformado que conducía el vehículo quedó detenido y la mujer policía que lo acompañaba fue sumariada. El fiscal Fernando Quiroga, de la UFI 9 de La Matanza, apartó a la

Bonaerense de la investigación y encargó a Gendarmería los peritajes. “Esto que pasó tiene que ver con la gran falta de capacitación, policías que en cinco meses salieron de la escuela y los subieron a un patrullero”, intentó explicar el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, en referencia al ejército de uniformados a su cargo.

El siniestro ocurrió alrededor de las cinco de la madrugada de ayer, en La Bastilla al 2900, entre Estanislao del Campo e Hilario Ascasubi. La camioneta, una moderna Toyota Hilux del Comando de Prevención Comunitaria Sur, era conducida por el oficial Diego Martín Pereyra quien era acompañado por una mujer policía de apellido Santana. Según la versión de la Bonaerense, el dúo participaba de una persecución. Pero en declaraciones radiales, el propio Ritondo sostuvo que “no iban en una persecución”. Desde el ministerio sostuvieron que avanzaban a alta velocidad, 76 kilómetros por hora según Ritondo, porque habían recibido un alerta radial por un delito.

Tanto desde familiares como desde la fiscalía se señaló que la camioneta tocó primero el cordón de una vereda, justo frente a un establecimiento educativo, y a la velocidad que avanzaba se desestabilizó, pasó por encima de unas bolsas de arena que había en la vereda y se incrustó en la casa, abriendo un enorme boquete en la pared del dormitorio, y arrasando la cama en que dormía Damián Villalba, de 29 años, quien murió aplastado en el momento. Del otro lado dormía su mujer, Laura, que ni siquiera tuvo tiempo de ver como en medio de un estruendo que duró un segundo, un bólido derrumbaba la pared de su casa y aplastaba a su marido, a centímetros de donde estaban ella y su pequeño hijo.

Laura no paraba de repetir, una y otra vez, que un rato antes su marido había estado jugando con el chiquito en el mismo lugar y que habitualmente ella dormía de ese lado. La escena quedó deshecha tras la intervención preventiva de la seguridad bonaerense.

La situación fue vivida con nerviosismo por familiares, amigos y vecinos de la víctima, que reaccionaron con la presencia policial. El uniformado Pereyra, con ocho años de antigüedad en la Bonaerense, quedó detenido. Ambos uniformados resultaron con heridas por lo que fueron trasladados a un hospital.

Laura aseguró que “los policías lo dejaron morir como un perro”, y recordó que su marido “vino a la una de la madrugada y se puso a jugar con mi hijo de dos años, que estaba acostado conmigo en la cama grande. Después se pasó a la otra cama y le pasó esto”. Una hermana de Villalba también pidió justicia y se preguntó “¿quién se hace responsable por esto?” Ritondo, de algún modo, le respondió. “A uno le duele mucho que a una persona inocente que está descansando en su casa se le incruste un patrullero –dijo el ministro–. Esto tiene que ver con la gran falta de capacitación, policías que en cinco meses salieron de la escuela y los subieron a un patrullero”.

Los vecinos aseguraron que el conductor del patrullero estaba alcoholizado, aunque no está probado. El titular de la UFI 9 de La Matanza, Fernando Quiroga, ordenó que todos los peritajes fueran realizados por expertos de Gendarmería Nacional y envió el cadáver a la Morgue Judicial de Lomas de Zamora para que se realice la autopsia, cuyo informe le será entregado hoy. Entre las pruebas que reunió el fiscal, aparece el dato de que los policías acudían a un lugar de la zona, luego de recibir un alerta radial por un delito. Quiroga quiere saber si circulaban con las balizas y la sirena puesta, y a qué velocidad..

Los vecinos y familiares atacaron a pedradas a los patrulleros que llegaron al barrio y como respuesta de la misma Bonaerense recibieron balas de goma y gases.

En caso de descartarse la interferencia de algún tóxico, las pruebas que va recibiendo el fiscal apuntan a la incompetencia. Si fuera en la dirección que apunta Ritondo, en todo caso, será porque durante la formación la idea de enfrentar al delito arrasa con todo lo que se le ponga delante. Una prevención con resultados imprevistos.

El caso del patrullero encajado sobre la cama de Villalba es el tercero de intervención de un móvil policial con resultados de muerte en apenas 39 días. El 8 de febrero, el bonaerense Walter Lazo Quispe, de 21 años, atropelló y mató conduciendo a contramano en Villa Ballester a Betty Zampella, de 81 años. En la Bonaerense, habilitada para exigir documentación para averiguar antecedentes, no repararon que el policía no podía conducir sin registro. Seis días después, el 14 de febrero, también en Villa Ballester, otro patrullero embistió y mató a Luciano Alt, el día que cumplía 6 años.

En: Página/12

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