Al candombe villero con escopetazos


GENDARMERIA FUE DENUNCIADA POR TIRAR CONTRA UNA MURGA QUE INCLUIA CHICOS EN LA VILLA DEL BAJO FLORES

Por Horacio Cecchi

Un operativo de Gendarmería que tenía como objetivo el secuestro de dos autosmurga de dudoso origen estacionados en la villa 1-11-14, sobre la calle Janer, decidió pasar por la calle de la vuelta donde de 18 a 22 se desarrollan las prácticas de una murga con vistas al cercano festejo del Carnaval. La información del Ministerio de Seguridad y el interés mediático por tener como fuente al principal interesado hicieron de la noticia una parte de la noticia: dos gendarmes resultaron heridos de bala durante un operativo en la villa 1-11-14. En esta nota va la otra parte de la

noticia: los gendarmes fueron heridos en un procedimiento posterior vinculado directamente con los autos robados. En cambio, nada se dijo sobre los más de diez heridos por perdigones (de goma o de plomo según algunas denuncias) entre las aguerridas y fanatizadas filas de Los Auténticos Reyes del Ritmo, la murga vecinal que no tiene obstáculo en incluir a pequeños de entre cinco y diez años en sus primeras filas.

Ayer, antes del mediodía, las oficinas de Atajo (Programa de Acceso a la Justicia) en la 1-11-14 sirvieron de base para empezar a recibir denuncias sobre el operativo de Gendarmería.

Las denuncias y testimonios tomadas por integrantes de Atajo y de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) fueron coincidentes. Unas 90 personas, entre las que había una buena cantidad de chicos, se había reunido el viernes pasado, alrededor de las seis de la tarde, sobre la calle Esteban Bonorino y pasaje Charrúa, dentro mismo de la villa, para desarrollar su práctica murguera. Según los testimonios, no es costumbre poner a los chicos en primera línea en las prácticas, pero el viernes la decisión fue probar con los bajitos adelante.

Alrededor de las 21.30, un operativo de Gendarmería, con base territorial en la villa, decidió recuperar dos autos supuestamente robados que estaban estacionados sobre la calle Ana María Janer. En lugar de tomar por Janer, que tiene acceso desde la Perito Moreno y desde la Avenida Riestra, el operativo, grúa incluida para remover a los autos, avanzó por Charrúa hacia Bonorino, para dar la vuelta por un pasaje y retomar por Janer.

Claro, por Bonorino y Charrúa, hasta Varela, se desplegaba el morochaje de Los Auténticos con sus primeras líneas infanto murgueras.

“En la murga hay desde nenes de tres años hasta gente mayor. Nosotros, cuando creamos la murga ,vienen las familias enteras a verlos a los chicos. Compramos jugos, compartimos todo. Acá no hay armas. Hay jugos, música y alegría”, declaró una de las integrantes de la murga.

“En vez de entrar por Janer, que es la calle donde estaban los autos, hicieron un rodeo –sostuvo un testigo–, doblaron y rodearon la manzana para entrar por dónde estaban bailando los chicos, que es en la calle Charrúa, para después entrar por un pasaje que volvía a desembocar en la calle Janer. Ellos, los gendarmes, entraron despacio, creo que venía una grúa y una patrulla de Gnedarmería, avanzaban despacio y nunca frenaron, entonces la patrulla empezó como a empujar a los chicos. Ahí, las mamás empezamos a decirles a los gendarmes ‘esperen, esperen que ya nos corremos’, y los gendarmes ‘bueno, sí, mamá, está todo bien’. Ellos bajaron del patrullero porque las mamás nos pusimos adelante para que no siguieran avanzando y para decirles que esperen. Bajaron dos, uno era muy alto y otro era medio gordito, y cachetón. El fue el que más se ensañó con todos. Yo no sé si fue porque los chicos no se apuraban pero ahí empezó la discusión.”

Discusión, una manera elegante de describir la presencia de un operativo militar frente a las maracas y bombos de una murga.

“Estábamos ensayando sobre la calle con familiares y amigos, en pleno ensayo; allí había criaturas, mujeres, ancianos –dijo uno de los directivos de la murga, Sandro González, uno de cuyos hijos, de 14 años, resultó herido de bala en una pierna–. Cuando veo al patrullero les pido que paren y les pido por favor que si pueden retroceder que tengo muchos chicos ensayando.” ¿Retroceder, qué es eso? ¿Habrá sido el detonante?

“Bajan dos gendarmes –prosigue el director–. Bajan dos gendarmes, hablamos tranquilo, pero el chofer del patrullero avanzó igual y chocó con el auto a dos mujeres.” El director pidió entonces que abieran paso, lo que permitió que avanzara el operativo. Pero una vez que pasaron, “de atrás del camión salen dos gendarmes diciendo ‘¿Qué son, todos guapos?’”. Uno de los gendarmes empujó a González, que cayó al piso. Según los testimonios, el gendarme le apuntó pero uno de los hijos de González se interpuso y recibió un disparo en la pierna.

“Empezaron los disparos y nos gritaban negros de mierda, nos insultaban –declaró una denunciante–. Yo empecé a retroceder, a correr, lo agarré a mi hijo y atiné a tirarme contra las paredes, se escuchaban las detonaciones y yo cubría a mi hijo, en ese interín es donde me lastiman (…) esa cuadra era interminable, había tanta gente corriendo y la calle es tan angosta que no podía llegar a resguardarme. En total me impactaron dieciséis balazos (…) los recibí todos en un mismo momento mientras estaba corriendo, me agarró una quemazón en la espalda muy fuerte, mi hijo estaba adelante mío, no lo tocó ningún disparo por suerte.”

Los relatos son sobrecogedores, y hablaban de gente refugiándose en los pasillos, en viviendas de vecinos que no conocían, todos llorando o quejándose.

La historia prosiguió en el Hospital Piñero, donde los heridos llegaron para ser atendidos. Mientras se les extraían los perdigones, les vendaban las heridas, e intentaban calmar a los más chiquitos, llegaban los uniformados de la Metropolitana para preguntar nombres. “No eran preguntas amigables, no venían a saber cómo estábamos, estaban queriendo tener datos.” El clima resultó una extensión del brutal operativo, muchos padres
optaron por sacar a sus hijos y hacerlos atender en otros hospitales.

Como si estuviera en campaña, el gobierno negó todo (ver aparte).

En: Página/12

“Acá no pasó nada”

Oficialmente, la única versión que dio el Ministerio de Seguridad fue la versiónPatricia Bullrich twitera de la ministra Patricia Bullrich. “Vamos a defender a todos los efectivos, no dejaremos que los ataquen con tanta impunidad”, declaró en su cuenta @PatoBullrich. Y se mostró para la foto, visitando a los dos gendarmes heridos. No sólo la prensa intentó comunicarse. También organismos como el CELS habían buscado recibir explicaciones del Gobierno. En off, fuentes del Ministerio de Seguridad negaron que hubiera existido ningún herido de ninguna murga que, por otro lado, no se había reunido ese día ni se había cruzado con ningún operativo.
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1 comentario

Archivado bajo Noticias

Una respuesta a “Al candombe villero con escopetazos

  1. Diego

    Buen dia Horacio
    en relación a la nota sobre el ataque de gendarmería a la murga Los Autėnticos Reyes del Ritmo te quería contar que en la murga de estilo porteño, en su formación de desfile, los niños son el primer grupo que va tras el estandarte, tanto es así que en ciudad de Buenos Aires hay un reglamento que lo detalla. Cuando practicamos el desfile en los ensayos nos ubicamos de la misma manera.

    y una duda, porque titulan la nota al candombe villero si en este caso se trato de la agresión a una murga. Conozco que las comparsas de candombe también tienen problemas (la policía suele molestarlos cuando templan los tambores con fuego y por el sonido) pero no tenían relación en esta ocasión.

    Saludos
    Diego

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