Gatillo fácil


BONAERENSE A INDAGATORIA

Por Horacio Cecchi

Un caso de transparencia de la Bonaerense tendrá hoy su eco en la JusticiaPolicía Bonaerense cuando se presente a su indagatoria Pablo Carballo. El citado es un sargento, pasado a disponibilidad hace muy pocos días, acusado de homicidio. La transparencia, hay que aclararlo, no ocurre por voluntad institucional sino porque el caso pone en evidencia las lógicas de la Bonaerense y sus ejecuciones sumarias. Carballo fue

citado por el homicidio de Alejandro “Lelo” Zarcovich, de 16 años, ocurrido en el barrio Carlos Gardel, a espaldas del Hospital Posadas, en Morón, el 27 de septiembre de 2012. El caso se inició con un sumario policial por el intento de robo de una moto por parte de dos jóvenes, su persecución policial, un tiroteo y la muerte de uno de ellos y fuga del otro. Del sumario, lo único real fue la persecución policial y la muerte del joven. Los videos de la Municipalidad demuestran que no hubo intento de robo porque no existieron la moto ni sus dueños; el joven que escapó aterrado por la presencia del patrullero no era el José “Coche” Zarcovich que los polis creían que era y a quien se sospecha que buscaban para matar; y el chico muerto, el Lelo, era su hermano y a quien en un primer momento confundieron con él. El disparo ingresó por donde suelen ingresar los disparos en legítima defensa de la Bonaerense, por la nuca. La fiscal Claudia Fernández tomó el sumario del operativo confeccionado por los polis para abrir una investigación sobre el intento de robo. Recién tiempo después se enteraron de que en el expediente había un muerto.

El caso fue denunciado por el intendente de Morón, Lucas Ghi, acompañado por el entonces diputado bonaerense de Nuevo Encuentro, Marcelo Sain.

Aquel día, en el patrullero conducido por Carballo viajaba también la subteniente Noelia Aquilino. La versión policial redactada en el sumario dice que en las calles Catriel y San Martín, dos jóvenes intentaban robar la moto a un motoquero y cuando apareció el patrullero escaparon. El patrullero los persiguió y en algún momento, uno de los jóvenes logra desaparecer y el otro tira y desde el patrullero responden y lo hieren. La misma versión policial sostiene que Aquilino reconoció al prófugo como el Coche por un tatuaje, ya que lo había detenido en otras oportunidades.

Esa misma tarde, Alberto Reynoso, el jefe de la 6ª, la comisaría interviniente, se apareció por el centro de monitoreo municipal prepoteando para conseguir el video de las cámaras. No se lo dieron. Se fue amenazando con un allanamiento. Esa noche, se produjo un curioso asalto en la casa que la Dirección de la Juventud tiene en el barrio. Dejaron todo revuelto. Días después, asaltaron un camión del municipio que llevaba comida al Carlos Gardel.

La noche del operativo, Reynoso se encontró con la madre del chico muerto y le dijo:

–¿Así que mataron al Coche?

–No era el Coche, era el Lelo, el Coche no estaba –respondió la madre, que por una de esas coincidencias de la tragedia, se llama igual que la fiscal que tomó la versión policial como base para su investigación: Claudia Fernández.

Al día siguiente, Reynoso obtuvo los videos, con una orden de la propia fiscal. Lo que se veía demuestra la preocupación del comisario: a la hora en que el sumario firmado por Aquilino y Carballo dice que ocurría el robo se puede ver al patrullero, estacionado. No hay moto, no hay motoqueros, no hay asaltantes.

En la investigación del supuesto intento de robo, peritos de Gendarmería acudieron al barrio por orden de la fiscal y tomaron testimonios: los vecinos confirmaron lo que se veía en el video: no hubo robo, y agregaron que se disparó una sola vez y desde el patrullero. Testigos obtenidos por la madre de Lelo, representada por el abogado Juan Carlos García Dietze, dijeron que el chico se había detenido con las manos en alto cuando le disparó el conductor por la puerta abierta del patrullero.

Recién cuando la madre se presentó como querellante logró abrir una investigación por el homicidio. Separada, en otro expediente, la investigación del robo, sigue. Finalmente, en octubre pasado pidieron la indagatoria de Carballo. El nuevo fiscal del caso, Fernando Cappello, finalmente aceptó y citó para hoy al sargento recién pasado a disponibilidad.

No ordenó su detención. Después de todo, no va a eludir el proceso ni falsificar pruebas.

En: Página/12

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