Golpiza con varios títulos


UNA MUJER DENUNCIO EN MENDOZA A SU PAREJA, UN JUEZ ULTRARRELIGIOSO Y ARBITRO DE BOX

Por Horacio Cecchi

El sábado 17, pasadas las ocho de la noche, una mujer de 36 años, estudiante de la UTN deGolpeada en Mendoza Mendoza, denunció en la Oficina Fiscal 1, de la capital provincial, haber recibido una paliza de parte de su pareja. Más allá de la gravísima particularidad de cualquier denuncia semejante, lo llamativo del caso es que el denunciado es magistrado, abogado y juez. Se trata de Gustavo Estrella. Magistrado porque integra la Séptima Cámara Laboral de Mendoza; abogado, porque participó como tal en representación del Episcopado mendocino; y juez, porque integra el plantel de árbitros de la Asociación Mundial de Boxeo, con 25 arbitrajes en peleas por títulos mundiales de la AMB. Ninguna de esas características podría ni debería ser considerada siquiera un indicio en su contra. Pero, de demostrarse su responsabilidad en los hematomas sobre el rostro y el cuerpo de la denunciante, vendrá a corroborar que, juntas, la práctica boxística, el evangelio en la balanza y la justicia como escudo constituyen una asociación de títulos que más que etiquetas está en condiciones de marcar el cuerpo ajeno sin sufrir rasguños en el propio. Y la mujer, en estos casos, es utilizada como territorio propiciado y admitido. La denuncia pasó a ser investigada en la Fiscalía de Delitos Complejos. La Fundación Sobran Motivos, que asiste a la denunciante, presentará hoy un pedido de enjuiciamiento del magistrado ante la Corte mendocina.

Según la denunciante, la golpiza se inició el sábado por la noche en una discusión en el departamento que comparten, en un octavo piso de San Juan al 1100 de la ciudad de Mendoza. La pareja ya había convivido entre 2006 y 2011, y se disolvió luego de lo que ella definió ante las cámaras del Canal 9 de Mendoza como “un empujón que me hizo golpear contra una silla”. En 2013 volvieron a unirse y compartían el departamento ubicado en el centro de la ciudad.

“El ya había cenado y yo me preparaba para hacerlo –dijo la denunciante a la televisión y los medios mendocinos–. Ahí me trató de loca porque me puse a estudiar la licenciatura de Higiene y Seguridad, en la UTN”.

“Me dejaste de lado, me abandonaste por los estudios –recordó que la acusó y que ella intentó calmarlo hablando–. ¿Me vas a querer así dentro de diez años?”, sostuvo que le preguntó. Y la mujer le respondió sensatamente “no sé”. “Me tiró al piso, me agarró del pelo, con el que me quería ahorcar.” Prosiguió su relato entre sollozos: “Mientras me defendía se ponía más agresivo y me dio piñas y patadas agarrándome la cabeza y golpeándola contra la pared. Pensé que me iba a matar”, aseguró.

“Después me agarró contra la heladera y me dio piñas y patadas”, afirmó, hasta que logró zafar y esquivando golpes huyó hasta el comedor, donde, según su relato, le pidió “que se calmara” y le garantizó que lo “perdonaba” y que sería bueno “terminar la relación en forma civilizada”.

Pero el camarista siguió insultándola y le lanzó una silla que la golpeó en “el labio y en el pecho”. “Quería irme, tenía mucho miedo. Sentí tanto pánico porque pensaba en lo que todavía me podía pasar.”

“Además, él es ministro de la iglesia San José, comprometido con la iglesia. Somos católicos, hizo un retiro espiritual la otra semana… ¿Para qué? No podés pegarme así”, le decía la mujer, incrédula y fuera de la lógica de la posesión de bienes. “El es un profesional, un juez, cómo puede ser que me pegara como si yo fuera un animal”, relató la denunciante ante las cámaras de Canal 9 de Mendoza.

La mujer logró zafar cuando él la empujó fuera del departamento y, ya en la calle, se presentó a hacer la denuncia bajo los efectos mismos del shock y el estrés sufridos. La denuncia quedó a cargo de la fiscal de instrucción Daniela Chaler, pero luego pasó a la Fiscalía de Delitos Complejos a cargo de Daniel Carniello.

La denunciante es asistida por la Fundación Sobran Motivos, que en Mendoza asiste a cuestiones de violencia de género y sostiene un hogar refugio para mujeres víctimas. La Fundación presentará hoy ante la Corte un pedido de jury al juez. Por el momento, la denunciante deberá demostrar que las marcas sobre su cuerpo y su pánico están vinculados directamente con el denunciado. Para ello deberá ser creíble, ante un sistema judicial que ampara a un camarista del fuero Laboral que fundamenta sus sentencias con citas bíblicas. Y siendo mujer, más difícil.

En: Página/12

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