El caso de Sapito, en juicio oral


INICIARON LAS AUDIENCIAS POR LA MUERTE POR ABANDONO EN LA VILLA 31

Por Horacio Cecchi

De la misma manera que se representó en la realidad cotidiana de la Villa 31 la vida y muerte de Humberto

Foto: Joaquín Salguero/Página12

Foto: Joaquín Salguero/Página12

“Sapito” Ruiz, así quedó representada en la sala 6 del segundo piso de los tribunales de la Justicia porteña, en Beruti y Coronel Díaz, el primer día de audiencias en el juicio oral por su muerte: además de fiscales y abogados, por el lado de Sapito los únicos que estaban eran Patricia, su cuñada, y Rafael, su hermano. Por el lado de las dos médicas acusadas, Eva Celia Rodríguez y Marcela Susana Tela, el grupo era un poco más numeroso, algunos familiares, lo que también daba la pauta de que de algún modo también habían sido abandonadas a su suerte. Pese a tanto abandono, ayer se inició en los tribunales contravencionales porteños el primer juicio por una muerte producida a partir de un acto de discriminación. Y pese a que la calificación del delito no alcanzó ese grado, sino que consistió en abandono de persona seguida de muerte, la muerte de Sapito Ruiz demuestra que la discriminación también mata. Para recordar a los lectores, Sapito murió en la Villa 31, el 5 de abril de 2011, por falta de atención luego de sufrir convulsiones epilépticas durante toda la mañana. Contexto necesario: la falta de atención no se produjo en Santa Fe y Callao, sino porque dos ambulancias del SAME se negaron a entrar a la villa, pese a que un patrullero ofreció custodia.

La audiencia, a cargo de la jueza María Elena Dotti, del juzgado 24 de la Ciudad, se inició a las 10.30 y contó con las declaraciones de Patricia Luna, cuñada de Sapito, y Rafael Ruiz, hermano de Sapito y marido de Patricia. Además de seis policías federales de la comisaría 46, que participaron en forma directa en el intento de atención, y dos peritos médicos. Las dos acusadas, las médicas del SAME, Rodríguez y Tela, decidieron hacer uso de su derecho y no declarar. De todos modos, pueden hacerlo en el momento que ellas dispongan sin necesidad de programación previa. Las acompañaba Vadim Mischanchuk, abogado de la Asociación de Médicos Municipales, en la que el macrismo tiene fuerte injerencia. ¿Por qué la aclaración? En diciembre, la fiscal Daniela Dupuy ofreció a la defensa un juicio abreviado en el que las médicas debían reconocerse como culpables, pero con una pena reducida que transformaría la condena en excarcelable. Corrió vista a la querella familiar, a cargo de Sergio Larrosa Gerez. Mischanchuk la rechazó argumentando la Ley 1883 de la Ciudad, sobre gestión de emergencias médicas, que habilita a los médicos a no poner en riesgo sus vidas para cubrir una emergencia. Sería el caso de un incendio, por ejemplo. En el caso de Sapito, Mischanchuk intentará demostrar que entrar a la villa era inmolarse y que los policías que ofrecieron la custodia estaban dispuestos a aparecer como héroes mártires. Aceptar ese riesgo significa para las dos acusadas enfrentar una posible condena de entre cinco y 15 años.

Primero, durante media hora, declaró Patricia Luna. Lloró, recordó la escena de cuando llegó a la comisaría a reclamar la ambulancia y se encontró con que ya se había retirado (la ocupaba la médica Rodríguez). También contó que la segunda ambulancia (ocupada por Tela) debía llegar al lugar habitual de encuentro de las ambulancias del SAME con pacientes de la 31, el viejo Correo, a un costado de la villa pero por fuera. Ambas médicas estuvieron obstinadas en rechazar el ofrecimiento de custodia policial y en pretender que el paciente se acercara a la ambulancia, una en la comisaría (en un extremo fuera de la villa) y otra en el viejo Correo (en el otro extremo). Patricia fue de una punta a la otra, unas 40 cuadras. También narró cómo encontró a su cuñado a su frustrado regreso: con convulsiones y echando espuma por la boca. En ese momento, en la audiencia, Patricia se quebró en llanto. Rafael confirmó cada uno de los detalles y recordó cómo debieron trasladar a Sapito, de 90 kilos y con convulsiones, sobre una puerta como camilla hasta la ambulancia que ya se había ido.

Siguieron los policías de la 46. De ellos impresionó el relato del subinspector Luis Caramés, a cargo del patrullero que ofreció custodia a Tela en el viejo Correo. Cuando la ambulancia se retiraba, Caramés insistió: “Pero son 150 metros, la acompañamos y nos quedamos hasta que termine”. No hubo caso. Ese día, Rodríguez, en la otra ambulancia, decidió retirarse cuando el paciente no se acercó hasta la comisaría.

El juicio para determinar si la discriminación mata o los discriminados se mueren solos continuará hoy, jueves y viernes. Hay citados dieciséis testigos más. Y luego vendrán los alegatos en los que la defensa intentará demostrar que atender una emergencia médica en una villa de emergencia no es lo mismo que atender en las islas Seychelles.

En: Página/12

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4 comentarios

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4 Respuestas a “El caso de Sapito, en juicio oral

  1. alba noemi perez saiz

    Horacio,el caso Sapito muestra ,el tema de lo presunto;no entrar a la Villa para asistir a un ser desvalido y convulsionando,que posiblemente no superaría el trance.Policías cojomudos cuando se enfrentan con un pibe villero y lo matan en supuestos enfrentamientos y por la espalda;las profesionales muy comprometidas como todos los partícipes necesarios.
    ¿Que es eso de comparar una Villa con las Seychelles ?Estas si, que están colmadas de evasores y con cámaras que no perdonan,pero protegen a delincuantes.
    Según mi critero es abandono de persona,cuando llega Sapito al lugar de encuentro propuesto,no encontraron nada ni nadie para recibirlo y darle atención,agrava la situación ,discriminado y si la discriminación,mata.
    Abrazos Alba.

  2. Nadia

    Le escribo este mail a modo informativo y antes que nada comentarle que mi hermana tiene 22 años, pesa 43 kg y es epileptica refractaria, se muy bien lo que es una convulsión y se muy bien lo que es estar mas de 12 horas seguidas padeciendo “status” (cuando las convulsiones no cesan) y se muy bien lo que es esperar una ambulancia del SAME y que no llegue.-

    El chofer de la segunda unidad del SAME había sido atacado previo al 5 de abril del 2011, con armas de fuego y piedras cuando intentaba realizar diversos auxilios. Para ampliar información sobre su nota quiero que sepa que la primer ambulancia estuvo mas de una hora y media esperando al patrullero para ingresar (mas allá de la protección, son ellos quienes sirven de guía puesto que los pasillos de la villa y sus intersecciones son desconocidas por el personal del hospital) El móvil policial nunca llegó por cambio de guardia (ver escuchas de radio entre primer ambulancia y base del SAME). A la zona se acercó un policía que se encontraba en su puesto (a pié) y le solicitó a la ambulancia, POR ORDEN del jefe de calle, que esperaran al paciente en LA COMISARÍA.
    Por favor amplíe la información de su artículo (Busque las entradas de pacientes de guardia en el Htal Fernandez del día de la fecha) y verá que a pesar del paso del tiempo la primer ambulancia SOLO abandona su auxilio por encontrarse en el camino con un paciente en coma alcohólico en calles 4 y 5 (entrada de la Villa 31). Tras realizar los procedimientos médicos acordes al paciente alcoholizado, la médica informa a base del SAME el traslado del NN obteniendo una respuesta satisfactoria del otro lado de la radio. (se autorizó el traslado del paciente alcoholizado al hospital vía radio)

    De un momento al otro el SAME son los héroes de nuestra ciudad y ahora son asesinos por discriminación.
    ¿Qué garantía nosotros, los ciudadanos, les damos a nuestros médicos de volver sanos a sus casas?

    acaso se sabe públicamente que el Htal Fernandez cuenta con solo 3 unidades de traslado y que luego del fallecimiento del Sr. Ruiz, solo quedaron 2 unidades disponibles y la tercera debe estar postrada en la entrada de la villa de emergencia nº 31, dejando al descubierto auxilios de urgencia médica?

    acaso se sabe públicamente que personal del SAME, luego del fallecimiento del Sr. Ruiz, dieron una charla dentro de la villa, en donde se dirigieron a los cabecillas del barrio y familiares. En dicha charla choferes y capataces explicaron el por qué no deben agredir a los médicos y ambulancias que los asisten día a día y explicaron que el SAME está a SERVICIO DEL CIUDADANO (¿acaso es necesario explicar ésto?) y se llegó a un acuerdo con los delegados de las instalaciones de la 31, en donde éstos últimos se comprometen a custodiar a las ambulancias en caso de agresión. (¿acaso resultó necesario que los mismos vecinos del Sr. Ruiz reaccionaras tras su deceso?)

    Sr. Periodista, al Sr. Ruiz no lo mató la discriminación, al Sr. Ruiz lo mató el miedo que genera la violencia cotidiana que reciben las personas encargadas de velar por su bienestar.-

    • Nadia, en primer lugar, te agradezco tu opinión.
      Bienvenida la información que ampliás, y que no sólo yo no disponía sino que agrego para ampliar, como bien señalás.
      Esto no quita que haya discriminación en el trato. Hablo desde mi lugar, después de recorrer la peligrosa villa, a pie, el mismo día en que los vecinos cortaban la autopista y los medios cubrían el corte en lugar de bajar a la villa. Quizás daba miedo, es posible. El miedo que meten los medios tapa otras realidades y para colmo justifica no mirar hacia el otro.
      Recorrí la villa a pié, sin custodia policial, y sin siquiera anunciar a los “peligrosos villeros” que era periodista, sino un extraño que andaba recorriendo los pasillos. Acompañado, claro, por familiares de Sapito. Ellos tenían tanto interés en protegerme para que pueda escribir mi nota, como en proteger a la médica y chofer para que atienda a Sapito. No quiere decir que no tuviera miedo, sino que lo ubiqué en el lugar que debe estar. No me puede paralizar a cumplir mi función de informar.
      Tampoco se sabe que el Fernández tiene 3 ambulancias. No se sabe y es tapado por el mismo que destruyó el sistema de salud público, Macri. Y que ahora le soltó la mano a las médicas en el juicio.
      Por último, debo decirte que los ciudadanos no debemos darle ninguna garantía a los médicos para cumplir su trabajo, no hice ningún juramento hipocrático, en cambio si estoy éticamente obligado a informar, y desde mi perspectiva, hacerlo es bajar a la villa y no quedarme arriba, relatando el corte de la autopista.
      Gracias de nuevo por tu opinión y por abrir el debate.
      Horacio

      • Nadia

        Horacio, te agradezco a vos estar abierto a otras opiniones, hoy por hoy viniendo del periodismo es inmensamente valorable.
        Yo soy rescatista, y daría mi vida por cualquier, te repito, cualquier persona que lo necesitara, pero hay una realidad y que es lo primero que te enseñan es el “auto-rescate” y la “auto-preservación”. Como así nos preserva la ley del “buen samaritano” al momento de auxiliar a alguien si fallamos en ésto; también los médicos están cubiertos bajo la ley de gestión de emergencias médicas. Pero mas allá de la ética profesional que algunos poseemos y otro no, o de las leyes aplicables o no, hay algo cierto en todo ésto. Si existió una charla en donde se le explicó al ciudadano de las instalaciones de la 31 el porque no debían agredir a las ambulancias y ésto va mas allá de la ley, cómo es posible que se tenga que explicar ésto? Los ciudadanos no debemos darle ninguna garantía a los médicos de cumplir su trabajo, pero debemos cuidarnos los unos a los otros como ciudadanos que ellos también son, el título universitario no los exime de nada ni los hace super héroes.
        Es posible que siempre tenga que pasar una tragedia para que hagamos mea culpa y tomemos conciencia de nuestros actos?
        Podríamos estar horas debatiendo sobre esta cuestión social.
        Quiero que sepa que ayer se realizó un careo entre la primera unidad del SAME y los dos policías (el de calle y el que se encuentra desvinculado de la fuerza por otro caso) ninguno de los dos policías pudo justificar una de las preguntas claves “Si el móvil policial estaba disponible para avanzar seguido de la ambulancia ¿Por qué se le da la orden a la ambulancia de esperar al paciente en el destacamento?” Son muchas fuerzas las que intervienen en éste caso, así como el Gobierno de la ciudad “solto la mano” de las médicas y el Sr. Crescenti se encontraba muy ocupado con la muerte del diseñador…

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