Dureza penal: un camino equivocado


Por Mariano Silvestroni

Supongo que la opinión pública debe estar aplaudiendo por estas condenas a perpetua. Yo no.
Es una atrocidad torcer la ley penal para satisfacer el clamor popular. Condenar por homicidio donde sólo podría haber aborto, decir que hay dolo donde sólo podría haber culpa, aplicar lo que los colegiales conocen como “sanciones colectivas”, iguales para todos, son recursos primitivos que aumentan la arbitrariedad y la inseguridad general.
El mensaje que se envía a la sociedad es que no hay diferencia entre cometer uno u otro delito, entre delitos leves, graves o muy graves: para todos habrá una pena alta, de ser posible la más alta. Un despropósito con una consecuencia bien conocida: fomentar la comisión de delitos más graves.
Uno de los flagelos del mundo moderno es la inflación penal de la que en Argentina somos expertos. Tal vez porque amamos la inflación en todos los ámbitos o porque nos gusta resolver los asuntos a martillazos. Lo cierto es que, en los últimos diez años, nuestros gobernantes nos regalaron la mayor inflación penal de la historia de la democracia, sin que los índices delictivos hayan cambiado.
La reacción infantil y demagógica de los legisladores luego de los casos Blumberg y Marita Verón es una muestra de cómo se engaña a la población con soluciones falsas, de la renuncia a atacar las causas de la violencia, del desprecio por las consecuencias reales del mayor rigor penal.
No nos engañemos. Cuanto mayor poder tenga el Estado para castigar (en el ámbito que sea) más inseguros vamos a vivir y así lo demuestran fehacientemente las estadísticas de los países con mayor “mano dura”.
Frente a estas políticas de criminalización, la reacción de los jueces es ambigua. Algunos se arriesgan, declarando inconstitucionalidades, absolviendo cuando no hay pruebas o excarcelando cuando no hay peligro de fuga. Otros, más cautelosos y pragmáticos, más acomodados a los tiempos que corren, eligen condenar a prisión perpetua aun cuando no corresponda.

En: Tiempo Argentino

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5 comentarios

Archivado bajo Opinión

5 Respuestas a “Dureza penal: un camino equivocado

  1. Estoy totalmente de acuerdo.

  2. Quiero agregar, además, que el fiscal del caso Píparo, Marcelo Romero, el mismo que mantuvo preso durante tres años a un adolescente, que resultó inocente, es el mismo fiscal que no investigó el reclutamiento de adolescentes por parte de la Bonaerense denunciado por el fiscal de Boca Juniors Carlos Stornelli, por entonces ministro de (in)Seguridad bonaerense. Pedir penas grotescas para tapar las propias deficiencias y componendas con la Bonaerense parece una fórmula utilizada.

  3. Fabián Viegas

    Romero es también el fiscal que acompañó la mayoría de las acciones de criminalización de la protesta social durante el período 2001-2005, el que quería los videos de las marchas para poner presos a los desocupados que reclamaban. Lo tenemos entrevistado en este documental del 2005, http://www.youtube.com/watch?v=R1-xiARhfjc

  4. Ayelén Correa

    Es el mismo que mando a mediar a una mujer con su pareja luego de que ésta lo denunciara en su Fiscalía por violencia, Mariana Condori se quitó la vida

  5. Marisa Bermejo

    bueno estas figuras retorcidas del còdigo penal tampoco contribuyen al dislate generalizado y justifica la extensiòn del dolo a tooooooodos. Ayer por la tele decìan sin ponerse colorados que ya los verìamos libres porque le pusieron la perpetua corta, o sea prisiòn y no reclusiòn, aclaraba el conductor. Hoy me la pasè preguntando ¿a que se le llama perpetua corta? a cincuenta años?.

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