Violencia de género: reflexiones masculinas


Nota de Silvina Molina, de la Agencia Télam, sobre los “Hombres involucrados por la no violencia contra las mujeres”, según señala su título, en la que agradezco cite, entre otras reflexiones, la mía.

Hombres involucrados por la no violencia contra las mujeres

Silvina Molina

Un grupo de hombres convocados por Télam reflexionó en torno al Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, que se conmemora este domingo, y coincidieron en cuestionar el paradigma del macho, en que la igualdad es el respeto por las diferencias y en la necesidad de involucrarse en esta lucha porque es “ética”.

 

“Yo, a la violencia de género la veía pasar. Hasta que me tocó de cerca y me sigue tocando”, compartió con Télam Marcelo Zambrano, hermano de Marisel, asesinada a golpes por su marido José Manuel Zerda, en 2008, en Palpalá, Jujuy.

El femicida ya está libre porque cumplió la condena judicial de 5 años y tiene contacto con su hija de 5 años. “¿Cómo le vamos a explicar a la nena que va de visita a la casa del hombre que mató a su mamá?”, preguntó Marcelo, quien junto a su familia está intentando conseguir la patria potestad plena de la chiquita y terminar con el régimen de visitas del hombre.

A partir del asesinato de su hermana, este hombre de 38 años, que vive hace 18 en Buenos Aires, se involucra en las actividades de La Casa del Encuentro “porque son parte de mi vida, fueron las que nos contuvieron, nos ayudaron cuando nadie hacía nada”.

El Observatorio de Femicidios de la ONG se llama Marisel Zambrano, dato que su hermano destaca con orgullo, para luego pedir que “aumenten las condenas a los asesinos de mujeres. Hay que ponerle un tope a esto”.

Horacio Cecchi, periodista de Página 12 y miembro de PAR, una red por una comunicación no sexista, aseveró que “la igualdad es respetar las diferencias”.

“En la lucha que mantienen las mujeres para no ser golpeadas, ni asesinadas, para ser tenidas en cuenta de una manera equitativa en todos los sentidos, se sostiene el concepto de respeto a la diferencia, de igualdad de trato”.

Para el periodista, “no alcanza con que acompañemos. Los hombres debemos asumir esa lucha como propia. Es una lucha también y fundamentalmente ética. Ni más fácil, ni más difícil. Por ellas. Y por nosotros”.

Y preguntó y se preguntó: “¿Acaso ser violento, el paradigma del macho, no es el mejor indicio de la impotencia? ¿Qué es lo que se defiende? ¿Por qué se le teme tanto a la diferencia?”.

La violencia temprana, la que comienza en los noviazgos es el eje que trajo Mariano Chialva, estudiante de comunicación en la Universidad Nacional de Entre Ríos e impulsor de talleres sobre género en su facultad.

“Las relaciones desiguales que se dan entre varones y mujeres muchas veces no se identifican. Por ejemplo cuando se le dice a la novia: “Vos con esa pollera no salís, nadie más que yo te puede mirar las piernas”, es violento, y si hay violencia no hay amor”, aseguró.

Darío Bonheur escribió la obra de teatro “Fragmentos de un pianista violento” (Caras y Caretas, Venezuela 330, sábados a las 21), y mientras definía la tercer escena “apareció la violencia de género”, reconoció.

Decidió investigar, y en el proceso, se dio cuenta de que es un tema “instalado en los medios, pero que todavía necesita de la conciencia social, para que cada uno entendamos el rol que cumplimos ante la violencia”.

Comprendió que “la violencia aparece cuando reemplaza a la palabra”, y destacó “el sentido del arte, que no sólo entretiene, también ayuda a pensar, reflexionar, e invita a hacerse cargo del rol social”.

Leonardo Hernández tiene 31 años, es abogado y parte de la organización de la Marcha de las Putas, movilización que una vez al año toma las calles e invita a dejar de lado estereotipos sexistas.

“A partir de involucrarme, me metí en el tema de la violencia de género y estoy comenzando a tomar casos como abogado”, compartió.

También se reúne con otros varones “para reflexionar sobre este tema que nos afecta a todos como sociedad, para replantearnos nuestra masculinidad y dejar de lado actitudes “del deber ser del macho”.

Desde el mundo empresarial, René Ordóñez, gerente general de Avon en Sudamérica, mostró su interés y conocimiento en la temática a raíz de la campaña “Alza la Voz Contra la Violencia Doméstica”, “una iniciativa para crear conciencia, educar y mejorar la prevención y los programas de servicio directo”, definió.

Para el empresario “todas las iniciativas de cooperación de sectores como la salud, la educación, los servicios sociales, la justicia y la política son necesarias para resolver el problema”.

El 25 de noviembre de 1960 fueron asesinadas las tres hermanas dominicanas Mirabal, que enfrentaron a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. En su memoria, se declaró esta fecha como Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, fecha que luego fue oficialmente reconocida por las Naciones Unidas.

En: Télam

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2 comentarios

Archivado bajo Entrevistas, Opinión

2 Respuestas a “Violencia de género: reflexiones masculinas

  1. Vilma Bisceglia

    Hola Horacio: me parece muy interesante destacar estas reflexiones “masculinas” sobre la violencia. Solo deseo añadir que no siempre la violencia “reemplaza a la palabra” sino que se ejerce mediante la palabra, los gestos y hasta con el silencio. La humillación, el desprecio y el destrato permanente son una forma de violencia y, lamentablemente, están presentes en muchas relaciones humanas, en las familias, en las parejas y en los lugares de trabajo. Visualizar estas formas de violencia y evitarlas es nuestro desafío a diario. Felicitaciones por la nota.

  2. Quique Font

    Me aburre la lucha feminista cuando esta esencializada solo en la dimension de género. Me sumo, en cambio, cuando también están presentes las dimensiones de clase, generación, étnicas, de nacionaldad, territoriales, etc. Porque los problemas, y por ende las luchas, nunca se definen, ni se pelean, adecuadamente en una sola dimensión.
    Por ejemplo (polémico también): no me convencen los “arreglos” feministas (de mujeres y hombres, claro!) que logran equidad laboral en las parejas de clase media al precio de que una mujer de los sectores populares les permita a ambxs desarrollar su vida profesional cuidándoles lxs hijxs, mientras descuida lxs suyxs, en el marco de una relación laboral precaria y de quasi explotación (léase, niñera/trabajo doméstico).
    Como bien planteó C.W. Mills en La Imaginación Sociológica tenemos que volver a prestarle atención a los vínculos entre historia, estructura social y biografías individuales.

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