Algunos datos de Bahía Blanca y del orillo


Mañana, martes 25 de octubre, a las 9 de la mañana, Carlos José, con incapacidad mental, deberá declarar ante la justicia en la causa por la que se lo acusa de asalto con armas a una estación de servicio de Bahía Blanca. Sin entrar en la discusión de si cometió o no el delito, la actuación judicial merece un párrafo al menos.

Tal como cito en mi nota anterior, la Bonaerense, después de detenerlo le aplicó su habitual “confesión por motu proprio”, submarino seco incluido. De la detención no hubo testigos por un motivo burlonamente absurdo: después de que lo molieron a palos en la puerta de una villa y de amenazar a una testigo que vio la golpiza, el acta policial que utilizó la fiscal 15 Paula Pojomovsky para avanzar en el pedido de detención dice que los uniformados no tomaron testigos por tratarse de “un lugar conflictivo, llovía y era tarde”. Más allá del escaso criterio de la fiscal para no recibir bolsas de residuos por paquetes de pruebas, y de no instruir correctamente a su presunto apoyo policial en la investigación, lo más sorprendente es el papel que le tocó a la jueza de Garantías, que aceptó sin más el acta policial trucha y ahora preside la decisión de si el acusado va preso o queda libre, si se continúa con el procesamiento o se da corte a tanta propuesta indecente de la banda de la gorra.

A todo esto se debe agregar la insistencia del comisario Claudio Petrizán, segundo de la comisaría con problemas para recoger testigos en una villa, en informar que Carlos José tiene antecendentes penales, cuando la propia fiscal que acusa sostiene que no los tiene. Una frutilla para agregar a Petrizán es que a los medios locales, después de la publicación de la nota en Página/12, el comisario les aseguró que “los delincuentes detenidos por delitos graves siempre acusan a la policía por torturas para evitar que los acusen” y agregó, desafiante: “Nosotros trabajamos con los derechos humanos”. No aclaró ni se le preguntó en qué consiste ese trabajo.

Es curiosa la velocidad de la justicia para avanzar sobre una investigación iniciada por la fábrica de causas fraguadas, y el escaso interés que demuestra la misma justicia en investigar a sus proveedores de investigaciones, por un caso de torturas al que preventivamente califican como apremios ilegales.

Después de todo, no vamos a estar dudando de la policía.

 

 

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1 comentario

Archivado bajo Opinión

Una respuesta a “Algunos datos de Bahía Blanca y del orillo

  1. Nelly Edith Baldano

    Algun día deberemos llegar a entender que para terminar con la delincuencia habria que extremar los controloles sobre el sistema punitivo. La delincuencia del sistema, porque no es corrupción, es delincuencia, solo crea inseguridad, y si no logramos eliminarla, nos eliminará.

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