Caza de brujas por mano propia


Temo que lo sucedido en Rafael Castillo enmascare el problema real. Dos adolescentes pobres, desocupados y violentos, para robar un celular a otro adolescente, también pobre y del mismo vecindario, que iba a su trabajo, lo mataron. Los vecinos, indignados, salieron a buscarlos. ¿A quién?

Foto de Pablo Dondero (Página|12)

Casa quemada

Alguien dijo que vio todo, y quizás sea cierto. ¿Qué importa? Que lo fueran no justifica la salvajada. Dio los nombres, alguien dijo dónde creían que vivían, y fueron hacia allá, turbados y en turba, para aplicar la misma ley que aplican diariamente sobre ellos: la portación de cara. Al señalado le quemaron la casa, donde vivía con su familia, lo molieron a palos y no lo lincharon como en el Oeste porque llegó primero la supuesta ley a hacer lo mismo con ellos, es decir, molerlos a palos y a balazo de goma limpio. La ley de la calle. El mismo día, horas más tarde, el bueno de Scioli les daba la mano que le falta al decir que seguiría sosteniendo su política de seguridad, esto es: meter bala, que es lo que suele hacer la Bonaerense. ¿Por qué después los medios se sorprenden?

Esta es la nota que publiqué en Página|12 después de haber pasado por los barrios el Torero y San Antonio, al borde de Rafael Castillo, allá donde el mapa, que es liso y no redondo como dijeron Colón y los astronautas, cae abruptamente y quienes viven en esas fronteras, (malos y buenos según nuestros conceptos), lo hacen aferrados con sus dedos de las hendijas, colgantes sobre el precipicio que les deja la pared del mundo.

TRAS EL CRIMEN DE UN ADOLESCENTE, VECINOS QUEMAN LA CASA DE UN ACUSADO

Por Horacio Cecchi

Las calles de tierra del barrio San Antonio, en la frontera del lejano Oeste, al borde de Rafael Castillo, todavía tienen el polvo de la mañana flotando en el aire. La batalla campal contra la Infantería de la Bonaerense terminó hace un par de horas, pero las marcas de las municiones de goma (esta vez no hubo confusión en las cargas) siguen en los cuerpos airados de algunos vecinos. Horas antes, la Bonaerense, enseñada para apretar el gatillo, no estuvo presente para evitar que a Daniel Sández, de 19 años, lo mataran cuando intentaban robarle el celular dos jóvenes, adolescentes como él, vecinos del lejano Oeste como él, pobres en la pobreza, víctima y victimarios. A Dani, como le dicen, le decían, sus vecinos, lo mataron a la vuelta de su casa, también calle de tierra, cuando se dirigía al trabajo, ayer, diez o veinte minutos antes de las cuatro de la mañana. La Bonaerense, ausente, sí estuvo para reprimir cuando se desató el infierno. Después del crimen, la indignación de los vecinos había corrido de boca en boca, lejos de la justicia, clamando venganza. Todos o muchos corrieron a la casa de uno de los supuestos victimarios. La multitud lo atrapó como a un perro, lo amasijó a golpes y de inmediato de presunto victimario lo transformaron en segura víctima, una piltrafa. Mientras, otros incendiaban la casa, con la misma justificación con que después la Bonaerense los barrió a tiros: evitar los robos y la violencia.

La familia de Dani se aglomera en la puerta del 2964 de Fray Correa, entre Luro y Echeverría. No quieren cámaras, no quieren preguntas, están saturados de la prensa. Llegan los hermanos. Dani murió baleado de dos tiros por la espalda a la vuelta de su casa, en Luro y Bazurco. Nadie vio nada, aunque Comebicho es alguien, era amigo de Dani, dicen que vio todo y que lo tuvo en sus brazos cuando moría y que declaró todo lo que vio.

Los vecinos empezaron a salir después de escuchar los tiros y los gritos. Los dos pibes que lo asaltaron son conocidos o, corrijo, los dos pibes a los que acusan de haberlo baleado, son conocidos por los vecinos. ¿Actuó la convicción de testigo o el acuñar la responsabilidad por anticipado? De todos modos, aunque estuvieran en lo cierto, la multitud clamó en la mal llamada justicia por mano propia. Sed de venganza. Alguien dijo saber dónde vivía Diego, uno de los tres caídos en la mira. “Esta vez el Mono no fue”, reconoció alguien compadecido. Luro y De Kay, apenas dos cuadras hacia el oeste, otro barrio, otro nombre, el Torero, la misma pobreza. La casa elegida fue arrasada. Al fondo, un auto destrozado todavía echa humo. Ni la ventana ni la pared del frente existen. Son un enorme boquete. El cercado vivía con sus padres y tres hermanos, dos nenas y un varón.

Lo arrancaron y lo destrozaron a golpes hasta que llegó la Bonaerense y logró rescatarlo. Lo llevaron al hospital en calidad de detenido acusado de homicidio. Después, para devolver el orden que jamás había preocupado, la Infantería atacó a la multitud a escopetazos. Pasaron varias horas y los vecinos, pacificados, todavía muestran perdigones en sus espaldas, piernas y rostros. Recién entonces, ni siquiera cuando mataron a Dani, los barrios San Antonio y el Torero, de Rafael Castillo, La Matanza, fueron visibles para el mundo. En términos de saciar la sed, el linchado está detenido, el Virolo está prófugo, el Mono no participó. A la vuelta de lo de Dani, el Portugués, temido y denunciado entre murmuraciones como reclutador de menores, sigue al día con la taquería.

En: Página|12
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4 comentarios

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4 Respuestas a “Caza de brujas por mano propia

  1. Sol

    Este es un tema que se viene repitiendo hace muchos años y, la verdad, creo que es demasiado más preocupante que lo que nos muestran en los noticieros de medianoche. Hay varios puntos a trabajar, que no pueden quedarse ahí.
    1. ¿Qué lleva a un grupo de jóvenes a robar? Acá se abren nuevos interrogantes, ya que no estaban robando comida ni algo que, vendiéndolo, les diera lo necesario como para alimentar a sus familias. Además, le estaban robando a un par.
    2. ¿Qué los hace matar a otra persona para robarle? Posiblemente, sin herirlo, se hubiesen llevado el celular. Pero parece que el bichito de la violencia los tenía infectados.
    3. ¿Cómo funciona el bichito de la violencia? Se reproduce con la marginación, con la indiferencia política, con el aliento de los medios morbosos de comunicación, e infecta esperando picar en cuanto tenga la oportunidad. Ojo, afortunadamente es un virus que prende sólo en determinadas personas que, a mi parecer, tienen una estructura psicológica -por su situación social, historia familiar, etc.- que les da espacio. (Un ejemplo de cómo se contagia se vislumbra en todos los casos, del asesinato de Wanda Tadei a esta parte, de hombres que prenden fuego a sus parejas.)
    4. ¿Cómo se llega a buscar “justicia por mano propia”? Desde el comienzo de la etapa kircherista, el discurso de la falta de accionar por parte de la justicia y el eslogan armado por muchos medios -y repetido por miles de ciudadanos- que indica que “los ddhh son para los delincuentes y no para las víctimas”, basado en las premisas de “necesidad de mano dura y pena de muerte”, se volvió moneda corriente. (No digo que no existan casos así, los hay y muchos; no olvidemos que Romina Tejerino, por ejemplo, está presa hace ocho años por “asesinar” a su bebé y, quien la violó generando ese estado que la llevó a accionar así, estuvo preso veinte días). Por su parte, aparecen “documentales” que pasan al menos una vez por semana por la “divina tv fürer” que muestran un compilado de los casos de “justicia por mano propia” en los últimos años. Este tipo de movidas generan una influencia, un estímulo, una incentivación y un lavado de cerebro acerca de que el estado defiende a los asesinos y no queda otra opción más que accionar por cuenta propia.
    5. ¿Falta policía o sobra violencia? A mi parecer sobra violencia. Y tiene que ver, precisamente, con la epidemia que difunden los medios, la burguesía y muchos políticos. Ahí habría que atacar.
    6. ¿Scioli es responsable de esto? Por supuesto. Como lo es cada gobernante cuando sucede algo en el territorio que gobierna, pero que esto quede claro siempre.
    7. ¿Mayor policía en las calles brindaría mayor seguridad? Para nada, menos como ya sabemos -y venimos viendo- funciona la policía. En todo caso, mayor policía capacitada y entrenada para defender a quienes lo necesitan y no a matar, violar, y reprimir derechos. Es más una cuestión de política que de fuerzas armadas; pero no las políticas que reclaman quienes se dejan llevar por Susana Gimenez o Tinelli. Hay que ver a través de qué medios se nutren quienes terminan actuando así, también.

  2. En Madariaga por una gresca familiar, a un pibe de 17 años la policia le fracturó un codo y le pegó dos balazos de goma en una pierna. Pregunto: si sucediera una situación más grave la policia usaría una tanqueta ?
    Fui al Servicio local de Derechos del Niño y la abogada ( funcionaria provincial ) me respondió que no estaba enterada, cuando salió en los medios el accionar policial, el pibe tiene solo 4to grado, quiere estudiar, y tiene la dignidad de pedir ayuda, yo colaboro con lo que puedo para que pueda comprar alimentos. La madre se fué por estar estigmatizada la familia. Vive con el Tío que está sin emplo. La Provincia de Bs. As. es el reino de la derecha.
    El comisario, define a los pibes de familias disfuncionales como ¨focos infecciosos ¨
    estoy indignada, porque en un pueblo conservador no tenes donde recurrir ! y menos en la Provincia.

  3. Silvia

    Las políticas públicas no se ocupan en forma genuina de estos temas ¡total son pobres contra pobres! El único lugar que ocupa esto en las agendas políticas es nada más ni nada menos que el de los “seguristas” partidarios de la “mano dura” (…de ahí la trillada hiperinflación penal, la baja de la edad para la punibilidad de los menores, etc.) Por otra parte, la realidad de esta problemática sigue manteniéndose aislada en los ámbitos científicos circunscriptos a la docencia: está enclaustrada (no logra salir del claustro)

  4. Horacio, me preocupa lo que esta pasando particularmente en Rafael Castillo, en lo que va del año, apenas 2 meses, ya es el tercer caso, no es casual, los tres episodios fueron muy parecidos, homicidio de vecinos y la barriada que arrasa con la casa del sospechoso, tambien vecino, al que linchan o tratan de hacerlo, saquean, quema y destrozan la casa y todo lo que tienen a mano, en tales hechos los supuestos autores fueron detenidos, los casos yacen practicamente resueltos, actualmente siguen detenidos y en algun caso sus complices también. En el medio la caza de brujas, el diente por diente, la intolerancia … esta práctica brutal se esta haciendo habitual en Castillo.

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