“Los chicos, ni un día en la calle”


Por Horacio Cecchi

Lo leí en medio del reclamo desatado con tono de clamor sobre la baja de la edad de prisionalización de un adolescente, ahora conocido como el crimen de Fabián Esquivel o el caso de Tolosa. “Un menor que mata no puede estar ni un solo día en la calle”, leí las declaraciones de Eduardo Duhalde, montado en un debate punitivo con inflación preelectoral. Un día antes, me pareció escuchar algo muy semejante de boca de otro presunto gobernante, Mauricio Macri, aunque en una entelequia bastante más difícil de desentrañar. Dudé, “¿qué está pasando, acaso todo haya cambiado para bien?”. No.

¿Qué dicen Duhalde, Macri y todos los mensajes que después rebotan en los medios, colgados del dolor impostergable de los familiares de las víctimas? Nos dicen que el chico que mató no puede volver a la calle porque es peligroso. El chico. Yo habría jurado creer que lo peligroso era la calle. Algunos lo enmascaran con una muletilla conveniente, diciendo que es peligroso para sí y para terceros (obvio, el chico), como si el “para sí” permitiera atribuciones humanísticas otorgadas por nadie.

¿Qué nos ocultan Duhalde, Macri, De Narváez, Casal y todos quienes usan el discurso manodurista para rebotar mediáticamente con la esperanza de generar un clamor cuentavotos? Nos ocultan la primera parte que los otros días se les escapó en un furcio por la comprensible urgencia propagandística. ¿Pero cómo, ahora resulta que ese chico que mató ya estaba en la calle?, debería preguntar(se) el movilero que tomó la consulta. Pero si ya lo sabemos todos. Cierto, se sabe. Pero primero se niega. Al contrario, ya parece natural que esté en la calle. Duhalde lo manifestó claramente, “el chico que mata no puede estar ni un día en la calle”. No dijo “el chico no puede estar ni un día en la calle, antes de que lo maten o se muera”, que viene a ser el 99 por ciento de los casos. Si hacemos cuentas, el chico del que descubre Duhalde que ahora no puede estar ni un día en la calle, nació abandonado (o con familia abandonada, que es lo mismo) supongo que en la mitad del uno a uno menemista (1996), debió ir a la escuela durante la debacle delarruista y el interinato duhaldista (pero no fue ni lo llevaron) y cumplió 13 años cuando el fiscal Marcelo Romero tomó la denuncia del ex ministro de Seguridad Carlos Stornelli sobre reclutamiento policial de chicos para robar autos. Tiene 15 años y no se averiguó nada. Pero él podría ir detenido por robar una botella de vino (por consumir paco ni siquiera).

No es mi intención aportar al debate sobre la edad de la mal llamada imputabilidad. Sino a la ceguera. La prevención no consiste en poner más policías. Esa sólo es la mejor estrategia para apagar el fuego. La prevención es un maestro (bien pago), un médico (sanitarista) y un lugar de contención social (no carcelario). Prevendrán el trabajo de cien bomberos (bah, policías o penitenciarios). Si se lo quiere ver desde la seca mirada economicista es más barato. Eso sí, como dijo Duhalde, los pibes ni un día en la calle.

En: Página|12

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14 comentarios

Archivado bajo Opinión

14 Respuestas a ““Los chicos, ni un día en la calle”

  1. HOLA HORACIO, TUS PALABRAS NO BUSCAN LA FÁCIL FELICITACIÓN O RECONOCIMIENTO…CREO… PERO DEBO EXPRESARTE QUE SE HACEN NECESARIAS REFLEXIONES COMO ESTA PARA CONCIENTIZAR A MUCHA GENTE ADORMECIDA SOBRE LAS TREMENDAS REALIDADES QUE NOS CIRCUNDAN…
    ES MUCHO MÁS FÁCIL Y REDITUABLE ENDILGARLE LAS RESPONSABILIDADES POR LAS MISERIAS DIARIAS, A LOS QUE LAS PADECEN, NO A LOS QUE LAS PRODUCEN…
    TODAVÍA TENEMOS UN LARGO CAMINO PARA LOGRAR DESPERTAR LA MAYORÍA DE LAS CONCIENCIAS QUE, TINELLIZACIÓN Y OTRAS YERBAS MALAS MEDIANTE, NECESITAN LOS “CACHETAZOS” QUE LOS HAGAN SALIR DE LA ENSOÑACIÓN…
    CON TODO RESPETO Y CONSIDERACIÓN…
    FUERTE ABRAZO CUMPA…
    NORBERTO GANCI
    “EL CLUB DE LA PLUMA”

  2. ricardo

    Prevenir es tener un maestro bien pago, un medico bien pago, asistencia social….guau….de verdad una gran reflexion. O sea q hasta q las condiciones ideales no se den esta bien salir con un arma por q es pobre, marginal. Te olvidas q estas peleando contra una subcultura q enaltece el delito. Se identifican con el. Crees q dandole un trabajo (q por definicion siempre sera mal pagado) o un buen hospital??? no querido. Ellos quieren zapatillas caras, ropa cara, droga…su mentalidad es de marginales y asi van a quedar. Cambiar la ideologia…puede llevarte 100 años mas o menos. Se honesto en tus articulos y habla de todo, no te tapes un ojo para ver la realidad.

    • Nelly Edith Baldano

      Ricardo, sin animos de molestarte, te digo que no estas viendo la realidad completa. Nadie esta diciendo que quien delinque no deba ser sancionado. Lo que sostenemos es que solo un encierro desmedido no es la solución.
      En primer lugar, porque pocas veces coincide el verdadero autor del delito con la persona efectivamente detenida. Nadie detiene a quien utiliza para robar, entonces se detiene a cualquier perejil, y mientras vos reclamas encierro eterno para ese, el verdadero autor sigue robando y matando impunemente. Lo que necesitamos no es más funcionarios sino funcionarios eficientes, comprometidos y responsables.
      Encerrar durante unos años, en las condiciones que hoy se lo hace, a los posibles delincuentes, es una inversión segura para obtener dentro de unos años delincuentes mucho más especializados. Lo que necesitamos son lugares de encierro que trabajen por su recuperación, y no por su perfeccionamiento criminal.
      Por último, y solo estoy considerando una cantidad muy mínima de causales, la mayoría de los pibes roba para consumir droga, y me dirás que la droga se vende en las villas, pero te preguntaste quien la provee? Cómo llega la droga a la villa? Quien se beneficia en este circuito comercial? Si no cambiamos eso no lograremos NADA.
      Conozco padres que han pedido ayuda al estado, sin respuesta, para recuperar a sus hijos de adicciones y evitar su caida en la delincuencia. Atender esos casos es prevenir, y redundaría en beneficios para todos.
      Podemos coincidir en la necesidad de sanciones, pero se hace imprescindible considerar todas las aristas del problema si lo que buscamos es una solución real y no cosmética.
      Y no es cierto que su mentalidad no cambia, ni siquiera es cierto que esté definida. Y cuando lo está, cambia en poco tiempo. Pero para lograrlo se requiere de un trabajo serio y comprometido, y no es lo que abunda.
      Saludos.

      • ricardo

        tenes razon en muchas de tus consideraciones, se necesita un debate a fondo pero creo q la baja de edad es necesaria. “El que pelea con monstruos tiene q cuidarse de convertirse en uno” creo q los ciudadanos por la brutalidad de las cosas q estan pasando nos estamos convirtiendo tambien en monstruos.

  3. Nelly Edith Baldano

    Y te olvidas de agregar que si aistió a una escuela lo hizo luego de que Duhalde hubiera destruido la educación pública con ese engendro llamado EGB…

  4. Eduardo Fuentes

    Todas las consideraciones sobre el tema son muy racionales, algunas humanistas, otras politicas, pero el ACA. y el AHORA, el YA, ¿como se resuelve? Tal vez seria recomendable que las “almas piadosas”, ligeras al perdonar, se pusieran el los zapatos del que sufre (para todo el resto de su vida) la perdida de un hijo, un padre, por obra y gracia de un adolecente, que de todas maneras seguira siendo una lacra sin redencion.-

    • Eduardo, es cierto, el acá, el ahora y el ya es imperioso, pero se transforma en una emergencia permanente. Va a seguir pasando si no se soluciona lo que produce el problema. Si el Estado hubiera funcionado, el crimen no habría ocurrido. Quién le dio una 9 mm que es arma reglamentaria? Quién lo mantuvo en la calle? Hoy, como bien decís, ya es tarde para recuperar la vida perdida, pero no lo es para cambiar el rumbo para los próximos casos. En este, en particular, el chico si es responsable tendrá que ser sancionado como corresponde. Pero como corresponde no es tirarlo a una celda y olvidarse, porque es volver a desentenderse del problema, que es lo que viene pasando y desatando tantas muertes y vidas descartables.

  5. Valeria LLobet

    Horacio, gracias por la nota, me parece muy buena. Igualmente, creo que nos falta un debate (para el que no estamos ni cerca de lograr) sobre la complejidad de las condiciones que, como sociedad, nos han traído hasta acá. Tu frase sobre la prevención me parece excelente, porque muestra no el problema de la pobreza -¡como si no hubiera delincuentes ricos, mucho más peligrosos y dañinos!- sino nuestra falla como sociedad de generar un proyecto de inclusión que permita que las y los ciudadanos creamos que tenemos futuro. Pero siempre está el riesgo de creer que se trata de la cultura de la pobreza, o de no ver que el crimen organizado es lo que permite que existan perejiles… De nuevo, gracias!

  6. Acabo de leer este articulo en Pagina, buscando informacion sobre todo este asunto de la imputabilidad,muy acertado lo tuyo Horacio
    Sigo pensando que la carcel es aun peor, mucho peor, ninguna persona puede reconsiderar sus acciones o valores dentro de esas paredes con esos oficiales humillandolos constantemente, como tampoco un chico en la calle, sabiendo por lo que pasan dia a dia.

    Estas reflexiones son las que ayudan,

    gracias!

    sds!

  7. Eduardo Fuentes

    Yanina, Valeria : Todas las consideraciones son validas, especulamos sobre lo que hubiese podido ser o quizas seria si… pero la realidad impone soluciones YA, que el reconocer que las raices de esta plaga sean, la droga, las carencias, la formacion,la decidia, el peculado politico o policial, el ambiente o la tv., no consuelan las perdidas humanas ni previenen (por lo menos en lo inmediato) nuevas victimas.-

  8. Rocio

    Horacio
    Ya te he dicho en varias oportunidades y utilizando diferentes medios que tus notas me encantan, mas que eso, son un bálsamo para la violencia periodística de los ultimos años… cada vez que las leo es como tirar la zanahoria hacia adelante y seguir corriendo, no estamos solos mientras haya gente que entienda que la solución esta en erradicar la pobreza, mejorar la educacion y la salud… no en la hipocrita mano dura que piden los que gracias a su impunidad pueden andar en la calle cuando son ellos los grandes peces gordos del robo, el narcotrafico y la estafa…
    Quiero decirte que ademas me ayudas a encontrarme como estudiante, a encontrar mi lugar, mi trinchera…
    Por siete años quisieron borrar, desaparecer, aniquilar mentes como las tuyas y aun asi no lo consiguieron: hay mucho que celebrar.

  9. ada fanelli

    Los chicos

    Alguien, alguna vez, me explicó que el apellido “Exposito” viene de “expuesto”, un termino latino que se aplicaba a los bebes que eran abandonados a su suerte. Con el tiempo y posiblemente gracias a la educación cristiana, se crearon casas especiales para criar niños expositos. Niños de padres desconocidos que no tenian apellido, por lo cual en su lugar, se anotaba la palabra “Exposito”.
    Poco a poco el termino fue reemplazado por “abandonado”.
    Es que, valga la redundancia,, las palabras hablan, se cargan de sentido, un sentido tan doloroso que a veces que preferimos no pronunciarlas.
    Ahora decimos, de estos niños, “chicos de la calle”. Como si esos pibes hubiesen sido paridos por el cemento, por la puta calle. Como si no hubieran sido abandonados en la calle.
    Hace veinte años estaba terminando la carrera de Psicología Social en la Escuela de Alfredo Moffatt. Las prácticas se hacían en Plaza Once. Si, justito al lado del mausoleo a Urquiza, donde dormían “los chicos de la calle”. Nuestro lado maternal nos impulsaba a conectarnos con esos pibes muertos de frío que se juntaban alrededor nuestro, nos median la mano en los bolsillos y nos dejaban regalitos. Un encendedor descartable y descartado, un cigarrillo, que se yo. Nunca nos robaron nada. Sin embargo, esa no es la situación actual. Pero sigo con mi historia. Un día quisimos hacerles un regalo nosotros a ellos, y les preparamos una fiesta de cumpleaños. Una de nosotras hizo la torta, otra llevo las gaseosas y otra los sándwiches de miga. ¡Tontas! No apareció ninguno. Preguntamos y nos dijeron que seguramente andarían por alguna provincia. Con frecuencia se refugian en algún tren para pasar la noche a cubierto y amanecen a cientos de kilómetros.
    Nos volvimos cabizbajas. Mientras nos comíamos nuestras provisiones, Alfredo explicaba que en la calle el tiempo no existe, es siempre hoy. El pasado, el presente, el futuro, son construcciones sociales que ingresan a nuestra subjetividad por medio del aprendizaje.
    Que lección nos dieron los pibes de la calle. Para ellos “el próximo lunes” es un concepto tan irreal como “nos vemos en Ganímedes”. Y si eso decimos de los días de la semana, que no diremos del resto. Sin embargo, y muy pronto, aprenden a sobrevivir. A conseguir comida, a saber que droga usar dependiendo de lo que tengan que hacer: olvidar, afanar.
    Sobrevivir. De una u otra manera, todos aprendemos a sobrevivir. Si no es la buena, la otra. Todo lo que la cultura nos transmite, en definitivas cuentas, es una respuesta al desamparo. Y sin embargo…parece que no alcanza. Parece que no alcanza nunca lo aprendido y fácilmente olvidado. No creo que las “casas de expósitos” tuvieran como razón de ser “el amor a los niños”. Si unos tienen algo, y los otros no, es obvio que pasará si no aprendimos las reglas del “buen vivir”. Soy dueña de dos perros, y no pienso en darle de comer solo a uno creyendo que el otro “esperara”. Nosotros, los humanos, tenemos el mismo origen. Si no superamos nuestra condición animal y nos tranformamos en un colectivo social TODOS volvemos a la jauría.
    Y de las peores, no de las que cazan para alimentar a sus crias, sino de hienas que las devoran. Claro que es difícil, pero si no empezamos, cada vez sera peor. Cuando alguien se indigna y pide “soluciones ya”, creo que esta iniciando el camino de retorno hacia la animalidad. Justamente eso de lo que culpamos a los chicos abandonados, de no entender que hay que posponer, esperar, reprimir nuestros instintos para obtener después.
    Esos chicos que hemos expuestos para desaparecer y que se niegan. Sobreviven. Los dejamos en la calle y ahora son de la calle. Se apropiaron del lugar al que fueron expulsados, aprendieron a sobrevivir cuando debian haber muerto. Pero a su manera, que seguramente no es la nuestra. O al menos no queremos que sea. ¿O tal vez si?
    Tal vez empecemos a perseguirlos como animales ( como en Brasil, sin ir mas lejos) Perseguirlos como el zorro al conejo, como el Leon al ciervo. Matar o morir, y al diablo con dos mil años de historia y de “ama a tu proximo como a ti mismo”. Al fin y al cavo, estamos mejor armados. Por ahora. Ada Fanelli

  10. Me gustaría agregar algo extra en esta situación: Ayuda social en Argentina y asistencia social. Se podría diferenciar alguna de estas 2 o es parte de la misma historia. Lo digo porque chicos drogándose y tomando en una esquina a toda hora, en un barrio y en la otra esquina un policía vigilando y cuando se va estos chicos cometen un delito.
    El problema me parece que hay es que no hay una articulación entre la policía y la asistencia social y cada uno hace lo que quiere cuando quiere porque a nadie le importa que sos sino más bien lo que haces pero detrás hay una historia que les corresponde profundizar a los que se encargan de eso. Esa gente “asistentes sociales” están encargados de recibir casos muy cómodos dentro de las instituciones pero deberían empezar a ver con sus propios ojos lo que esta pasando y no como una burocracia sino como una parte de su labor diaria.
    Te agrego,por cada policía en la calle un asistente social que trabaje con ese policía en informes e intentando descifrar parte de los problemas y brindar contención si es necesario o alguna ayuda en especial.

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