Una versión no publicada


Tomada de la Agencia de Noticias Pelota de Trapo APE, la reproduzco porque creo que ofrece una versión que los medios enmudecen, ya sea porque pertenecen al multimedios y su socio paquete, ya sea porque están empapados de una visión blancaeuropea de la realidad. Bien vale saber que no estamos hablando de historia (solamente) sino de personas vivas y desplazadas desde siglos.

Baleados por las noticias
Por Oscar Taffetani
Miércoles, 19 de Enero de 2011 08:30
mirandoalcieloelo1(APe).- “¿Qué reflexión le merece –pregunta Jorge Fontevecchia a Ted Turner– que siendo la Argentina un mercado cien veces más pequeño que el estadounidense, tenga cinco canales de noticias?”. “Me parece genial –responde Turner. Mejor que haya más canales de noticias. Creo que cuanta más información tengamos, de puntos de vista diferentes, mejor”. 

La pregunta contiene un supuesto oligopólico (la idea de que si los argentinos somos pocos, no debería haber muchos medios de comunicación). Y la respuesta, es una respuesta de manual, que evita plantear el problema de que aún en los Estados Unidos la competencia entre las cadenas es relativa y las diferencias ideológicas entre los productores y distribuidores de información también son relativas.

El problema no es que haya cinco o seis canales de noticias locales para una población de 40 millones de habitantes. El problema es que a la misma hora, cada día, esos cinco o seis canales, repetidos por satélite en todo el país, publican las mismas noticias, siguen la misma agenda informativa y –lo que es más grave– tienen la misma mirada sobre los hechos que relatan.

Robos a veraneantes, asesinatos de veraneantes y tragedias viales de veraneantes, conviven en la grilla de la TV con las “noticias” de los desfiles y concursos del verano, los deportes y torneos del verano y los entretelones de los famosos durante el verano. Al llegar el otoño, previsiblemente, se presentarán las colecciones informativas de temporada:  crisis de la infraestructura escolar, paros docentes, cepas nuevas de alguna gripe nueva y avances de las distintas campañas electorales.

Cada tanto, sazonando y para compensar los valles del rating, aparecerá (o será liberado) algún monstruo, que dividirá a la opinión pública y que  permitirá el escueto ejercicio democrático de decir, a la manera del Facebook: “Me gusta / Ya no me gusta”

Como consuelo de tontos (de tontos globalizados) podríamos decir que esto que nos pasa está pasando en todo el mundo. Los grandes medios van dejando de ser medios y se convierten en fines. Trabajan para sí mismos. Aunque a la vez (y como un renovado desafío para los medios comunitarios y alternativos) existe la posibilidad de torcer esa balanza, siquiera en contadas ocasiones, hacia el lado de los que menos tienen y más necesitan, logrando algo parecido a la justicia.

Damacio Caitruz: un relato

“La mamita, según me han contado, que era del Azul, nacida allá, cerca de Buenos Aires. Cuando ya vinieron los españoles ya siguieron huyendo para esta cordillera de los Andes. Y cuando levantaron en Azul, llegaron a este lado del río Colorado. Ahí vivieron como cinco o seis años. La mamita mía ya sabía andar de a caballo; de ahí se hizo más persona todavía. Y comenzaron a avanzar más los españoles… y como andaban con un cacique que se llamaba un tal Queu-Pú, según me ha contado mi mamita, un hombre petisito, con unos medios aros grandes que afirmaban en el hombro. Y se abaldaron y llegaron en un rincón que está hasta hoy en día y que es donde se pobló el pueblo Las Lajas, acá en la provincia de Neuquén. De ahí, entonces, comenzaron a levantar. Ahí fue que dejaron todas las riquezas mi abuelo Juan de Dios Vera, el papá de mi mamá, que en lengua mapuche se llamaba Huenulaf. El nombre en lengua de mi abuela, la mamá de mi mamá, no lo recuerdo… en huinca sí: Luisa Wuniup. ¿La mamita?  Se llamaba

Juana Vera. ¿En mapuche? Allincan. Entonces cayeron a Chile. Pero… ya personas grandes en Chile. Y de allá volvieron para atrás otra vez. Entonces, a la entrada, se juntaron, se matrimoniaron con mi padre, Cecilio Caitruz. Ya estaban todos mansitos… la gente… ya no hacían nada”.

El fragmento autobiográfico que citamos, registrado en 1970 por Martha Borruat de Bun, fue recogido más tarde en el documental Araucanos de Ruca-Choroy, realizado por Jorge Prelorán. Sin proponérselo, Damacio Caitruz entrega en esa cinta magnetofónica un testimonio sin tiempo, invalorable, sobre el desplazamiento y despojo sistemático a los habitantes originarios del sur de América.

Quisimos traer aquí esta palabra no mediada, prístina, que no sabe de diarios ni radios ni canales de televisión, que no responde a ninguna agenda informativa ni política y que sin embargo nos coloca en un presente histórico de absoluta vigencia.

¿Está hablando de los Mapuche o de los Qom? ¿Están en el Azul? ¿en los arrabales de Rosario? ¿en el Conurbano bonaerense? ¿Son los españoles que avanzan? ¿es el general Roca? ¿es un zar de las noticias norteamericano, que está comprando nuevas estancias en la Patagonia?

Todo ocurre. Todo sigue ocurriendo. Y tal vez podríamos informar de ello. Y tal vez podríamos hablar de ello. Si no estuviéramos baleados por las noticias.

sitio web: Baleados por las noticias

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